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12/6/17

Maria Lyashenko una niña demasiado valiente

Esta es la historia de una niña motera que vive allá en la lejana Ucrania y de un harlista gallego, de aquí de Pontevedra, de los alrededores de Vigo, que cada cierto tiempo se pega una vuelta por Europa en su Señora RK (Royal King), haciendo amigos y disfrutando de los que ya hizo tiempo atrás, viviendo aventuras y acumulando buenos recuerdos por las carreteras de toda Europa, generalmente buenos y agradables, otras veces... donde menos te lo esperas los domovik, lisovik, las mavka y los vid'ma pueden estar haciendo de las suyas y jugarte una mala pasada, o buena... nunca se sabe.

Generalmente, los motociclistas conscientes tememos el accidente, no es que vayamos por ahí temblando ante su posibilidad pero... hay un respeto, así que guardamos cuidado en la carretera y nos comportamos con cierta lógica respetando las leyes de tráfico y a los demás que van por las vías pero... a veces la mala suerte te la juega.

Y ahí tenemos, a nuestro Javier Perez Tizón, a lomos de su Harley, su Señora, viajando por toda Europa, acostumbrado a trasgos y meigas por ahí adelante se despista con otros seres mitológicos que pueblan las carreteras de otras regiones, el se dedica a ser buena gente con los demás y no va prestando la debida atención a lo desconocido, a lo que se oculta en los margenes de las carreteras, al peligro oculto que parece no estar pero está.

¿Qué sabe Tizón de las pérfidas aunque atractivas mavkas, y de los lisovik tan aficionados ellos a romper arboles? bueno, a lo mejor no sabe de las mavkas pero puede que sienta sus atractivos sonidos desde el centro de la carretera, ellas, un tanto pérfidas le obnubilan su mente, hacen que se distraiga levemente y ¡zas! aparece el lisovik y rompe el arbol. y un montón de ramas y un tronco descomunal se viene encima del bueno de Tizón, que seguro no vuelve a escuchar a las mavkas en su vida y va, en adelante, más atento a las artimañas de los lisovik por las carreteras de Ucrania.

Las mavkas no son malvadas pero distraen con su belleza

El caso es que tenemos a Tizón dejándose querer mucho y bien por las buenas gentes ucranianas en una concentración biker en Tarasova, donde literalmente le hicieron volar, de felicidad también. El caso es que en el hotel coincide con una familia que tienen una hija y la cosa es que le proponen dar un paseo por la región con las motos, hablan un poco de como viajarán madre e hija y finalmente por cuestión de peso de motos y lo dificultosa que puede ser en algún caso la conducción con pasajero y una Señora RK de casi cuatrocientos kilos de peso por las no siempre óptimas carreteras ucranianas a nuestro amigo le toca llevar a la hija, a Maria Lyashenko, once años, casi doce, y que como a otras muchas niñas del mundo le encantan las motos, pero me da que en María hay algo más que el mero gusto por rodar sobre una máquina de dos ruedas.

Al regreso del paseo, cuando faltaban unos setenta kilómetros para llegar de nuevo a la concentración, que se celebraba a unos veinte kilómetros de la ciudad de Cherkasy, al lado del río Dnipro, un tramo muy bien asfaltado hay un sauce blanco, grande como un mundo, y la Sra. RK lanzada a la velocidad que permiten las carreteras de allí y de pronto... el malvado lisovik, con toda su tremenda fuerza empuja el sauce, que se parte por su base y comienza a caer sobre la carretera, Tizón deja de hacer caso instintivamente a los cantos de las mavkas, trata de evitar el brutal encuentro con tanta madera pero no hay manera, el sauce se les cae encima, Tizón teme por María pero la nota fortísimamente agarrada a él, trata de controlar a la Sra. RK a la vez que reza a todos esos pilotos del cielo para que María salga bien librada de las maldades del perverso lisovik.

los pilotos del cielo.

Los pilotos esos que ruedan por el cielo, más allá de donde se produce el trueno, hacen lo que pueden pero claro, la fuerza del lisovik es descomunal y Tizón y María sufren lo suyo, la Sra. RK resiste, Tizón magullado y mal que mal también, el resto de compañeros de ruta atienden a la pequeña Maria Lyashenko que yace sobre las maletas de la Sra. RK sangrando, con su casco roto, las costillas dañadas, su pequeño cuerpo muy magullado pero su enorme corazón latiendo.

Un grupo de mavkas, al ver a María dañada persiguen con saña al perverso lisovik que corre más veloz que el rayo, escapando cobarde de ellas, viene la ambulancia y María es llevada al hospital de Poltava. No fue ella sola ni nuestro amigo Tizón los dañados, los padres de María también se llevaron lo suyo al viajar cerca de la Sra. Rk.

Un lisovik puede tirar un arbol al suelo como si fuese un palillo.

Cuando las mavkas lograron atrapar al pérfido lisovik éste se deshizo en disculpas, se ve que el muy trastornado (que ya sabemos como son estos lisovik, que no están muy bien de la cabeza), él -les dijo- lo único que pretendía era hacerles un favor, quería darles unos golpecitos con las varas del sauce, que es un arbol mágico y lleno de portentos curativos, sobre todo a la pequeña María, para que fuese "alta como el sauce, sana como el agua y rica como la tierra". Las mavkas le hicieron saber, después de darle unas buenas y sonoras bofetadas, que María ya tenía todas esas virtudes y que él era un mala bestia, así que lo desterraron para siempre de Ucrania, y lo castigaron a viajar con Tizón en su Sra. RK por toda Europa y todo el mundo, pero no en el asiento de atrás, no no, tiene que viajar en la rueda delantera, para protegerlo para siempre de otros arboles o de cualquier cosa que pueda surgir en la carretera, así el primer golpe se lo llevará el malvado lisovik y Tizón y quien tenga la suerte de acompañarlo se salvarán. Ese fue el castigo de las Mavkas al Lisovik, viajar con Tizón sentado en la rueda delantera y sin chaqueta, para que pase mucho frío y le den todos los mosquitos, y así aprenda a comportarse y no maltratar a las niñas con sus tonterías de descerebrado.

Atendiendo a María mientras las mavkas persiguen al malvado lisovik

María, ya en el hospital, no tenía fuerzas para mucho, y se ve que los médicos estaban muy preocupados por ella y ella, valiente como pocas, lo único que quiso saber era como estaba su amigo Tizón, le dijeron que bien pero se ve que su inteligencia le decía que eso no era demasiado creible, casi nadie que atraviese un árbol, por muy mágico que sea, sale bien parado, así que a lo mejor María, en su generosidad estaba más preocupada por su amigo que dolorida por sus costillas rotas o por los daños en su cabeza (que es bastante dura, partió varias ramas con ella y un buen casco ¿o fue al revés?).

Un par de días después, Tizón, que había estado recuperandose de lo suyo en otra ciudad cercana, pudo ir a verla al hospital de Poltava y la pobre María estaba prácticamente KO, pero no por sus magulladuras, no, que va, simplemente no se creía que Tizón estuviese bien, así que nuestro impenitente viajero tuvo que sacarse la camisa, hacer varios ejercicios gimnasticos y hasta bailar para convencer a María de que se encontraba en buen estado.

Tizón de nuevo con María

Y esa, parece, fue la mejor medicina para María, a partir de ahí está mejorando a la velocidad de la luz, simplemente por saber que su amigo salió sano y salvo de las fechorías del malvado lisovik. Generosidad y valentía a más no poder en la pequeña Maria Lyashenko. A lo mejor el malvado lisovik, a pesar de su estropeada cabeza hizo un bien, con estas cosas nunca se sabe, me cuentan que los ucranianos, en el Domingo de Ramos, se dan golpecitos con las ramas de un sauce deseandose que la vida siempre les vaya a mejor "Se alto como el sauce, sano como el agua y rico como la tierra", se dicen unos a otros mientras se golpean levemente y mira tu, a lo mejor esa era la idea del atolondrado lisovik. No se si María leyó alguna vez los comics de Asterix y Obelix pero me da que a pesar del accidente igual sale mucho más fuerte de todo esto, porque de ser cierto que el sauce tiene el poder de mejorar la vida de las personas ella... se cayó en la marmita, como el fortachón de Obelix.

Tizón y María antes de que el lisovik les hiciese pasarlo un poco mal.

En Biker Garaje sabemos que moteros de toda España, de Portugal y de otros lugares de Europa le han deseado a María una pronta recuperación y que no tenga mayor problema para salir con bien y mucho más fuerte de todo esto, desde Biker Garaje no le deseamos menos. Ojalá le salga todo bien, muy bien, que sea siempre una buena estudiante y una buena persona, que logre algún día tener su propia moto y viajar, como su amigo Tizón por toda Europa e incluso más lejos, que algún día, cuando Tizón sea muy muy viejo que pueda venir desde Ucrania a verlo a nuestra tierra, que sea ella quien lo lleve a dar un paseo a él en una moto, ya se cuidará el castigado lisovik, que andará por aquí desterrado, de que nuestros trasgos no hagan de las suyas mientras María rueda por nuestras carreteras, que aquí mavkas no hay pero tenemos unas meigas que se lo pueden hacer pasar muy mal a un lisovik trastornado.

Un beso a María, y un saludo a sus padres, con los mejores deseos para la pronta recuperación de todos.

Y que nada te haga perder la sonrisa.

Y muy agradecido a Svieta Popivnyak por las dudas resueltas sobre mitología ucraniana, si os va el asunto del buen comer no dejeis de visitar su blog "Esbieta" y si os gustan los buenos libros, esos que empiezas a leerlos y no puedes parar, no dejeis de daros una vuelta por la web de su marido Ezcritor.Com.

Y por supuesto, si os gusta la historia de María Lyashenko no dejeis de compartirla en vuestras redes sociales favoritas y de enviarle vuestros mejores deseos para su pronta y rápida recuperación. 

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